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Como ser blogger, parte I: «¿Para qué quiero yo un blog?»

«¿Para qué quiero yo un blog?» es la pregunta que se hace mucha gente cuando les comentas sobre la posibilidad de crearse un espacio en Internet fuera de las redes sociales.

Pero, ¿por qué un blog? La respuesta se remonta a varios años atrás, antes de la existencia de Twitter, Facebook, Tuenti (DEP) u otras redes sociales. En aquellos años, el negocio de los espacios personales se los repartían MySpace, MSN Space, FotoLog, y los clones de estos, principalmente. La idea consistía en ofrecer a cada usuario un sitio donde colgar tus fotos, y pequeños fragmentos de texto que compartir con tus amigos, además de conectar con ellos. Eran prácticamente las primeras redes sociales y el comienzo de la Web 2.0. A la vez, otro modelo de espacio personal aparecía en Internet: las blogosferas.

Su impacto fue de importancia, debido a la cantidad de servicios que ofrecían blogs gratis, como Blogger o Blogalia, y a que suplían una carencia que los espacios personales no podían satisfacer: ofrecían un espacio únicamente destinado a contenido sin aplicar mayor relevancia a un tipo u otro. Por ejemplo, mientras Fotolog primaba la idea de subir una foto y quitaba importancia al texto, en un blog podrías escribir un artículo completo con tu opinión, por ejemplo, sobre una serie de televisión de moda, al igual que podías adjuntar varias imágenes, o incluso crear un artículo completo con fotos de gatitos. Todo ello, sin restarle importancia a nada. Y ya no dependías de que tus lectores fueran tus amigos, podías lanzar tus opiniones hacia la red, libremente, y que cualquiera te leyese o compartiese tu artículo. ¡Era como tener tu propio periódico! ¡Y eso era la leche!

“Print Newspapers” por History, Philosophy, and Newspaper Library University of Illinois está licenciada bajo CC BY 2.0

Todo esto me recuerda a cierto episodio de Los Simpsons, donde un grupo suficientemente acaudalado somete a todos los medios de prensa y divulgación de Springfield impidiendo la libertad de opinión y atentando contra la libertad de expresión, lo que lleva a la joven Lisa a crear su propio blog, donde no existe un organismo que controle lo que publica, donde ella misma es su propia editora y nadie le dice sobre qué puede y sobre qué no puede escribir. El capítulo entra en el espacio de desenlace cuando este grupo consigue también controlar su blog, obligando al los librepensadores a volver a la difusión analógica, y a crear un periódico en papel, para cerrar con la sorpresa de que, muchos otros ciudadanos de Springfield han seguido el camino de Lisa y se han aventurado a crear sus propias publicaciones.

Otro ejemplo de éxito y capacidad de divulgación que podría responder a la pregunta, es el caso de Mylesuna estudiante de biología que se cansó de ver en Internet numerosos artículos de propaganda vegana y/o animalista que haciendo uso de la demagogia pretendía extender sus ideales, y comenzó a escribir en su blog artículos fundamentados sobre biología y el mundo animal, haciéndose especialmente popular por ser atacada en numerosas ocasiones por radicales, a través de Twitter.

A día de hoy, la base sobre la que se construyeron los blogs sigue siendo la misma: divulgar contenido sin hacer distinciones entre los lectores. Y aunque han aparecido muchos servicios que intentan cambiar el modelo a su modo (como es el caso de Medium o los blogs de Facebook), considero que el original sigue siendo el mejor, como pasa con las trilogías de Star Wars (y si crees que la mejor de las 8 películas es el Episodio I, ya puedes ir saliendo de mi blog). Así que, ¿cual es la respuesta a la pregunta? Quieres un blog, para ser dueño o dueña de tu contenido; para difundir tus conocimientos, tus pensamientos y tus ideas; pero sobretodo, para alzar tu voz hacia donde otros medios no pueden llegar.

Juanjo

Friki linuxero nivel 24. Me dedico al desarrollo web, pero me encantan la fotografía y escribir en este blog. Fanático de Doctor Who. Ex-melenudo. Ex-jefazo de un maid café.

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